Para ilustrar lo enamorada que estoy de este tipo, diré que estuve planteándome su oferta seriamente.
La otra posibilidad que se nos pasaba por la cabeza, por supuesto, era que uno de nosotros fuese capaz de cambiar. Él podría ser más abierto y cariñoso sin retraerse ante la mujer que lo quiere por miedo a que ella le devore el alma. O yo podría aprender a... no intentar devorarle el alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario